Eisteddfod: la tradición viva en el siglo XXI
- 6 dic 2014
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Llegó octubre y se empezó a notar en el ambiente chubutense el aroma a final. El último fin de semana de este mes se llevó consigo la magia del último Eisteddfod del año. La ansiedad, la alegría y la emoción se abrieron paso como cada año por los caminos valletanos hasta instalarse en el corazón de la región y, desde Trelew mostrarle al mundo una gran burbuja de tradición galesa en la Patagonia.
Eisteddfod es una palabra galesa, que traducida literalmente significa “estar sentado”, en referencia a la actividad del público que permanece atento a cada participación. Sin embargo es mucho más que eso. Es el sueño de aquellos pioneros que se ve realizado en la música, la poesía y la danza de estos que hoy la mantienen viva.
Mayo, agosto, septiembre y octubre; Trevelin, Madryn, Gaiman y Trelew, son algunos de los lugares y fechas donde la comunidad galesa celebra su historia y deseos de paz. Celebra y se muestra, se abre para que todos los curiosos e interesados puedan descubrir y disfrutar este espectáculo único.
En esta oportunidad, el más importante de los Eisteddfod de la provincia contó con la brillante participación de más de 150 personas, incluidas las delegaciones provenientes del País de Gales.
Una vez más, la magia se hizo presente desde el primer momento, cuando se realizó la bendición inicial y se dio lugar a las más bellas expresiones artísticas. Uno tras otro, los participantes subieron al escenario a brindar su mejor versión a los atentos espectadores.
El evento, que se desarrolló entre el viernes 24 y el sábado 25 de octubre, tuvo su clímax en la Ceremonia del Poeta. En este momento se galardonó a la mejor poesía escrita en idioma galés, y la ganadora fue Esyllt Nest de Roberts con sus poemas "Cân Lowisa" (Canción de Luisa) y "Croesi´r bont" (Cruzando el puente) bajo el seudónimo Llio.
Esyllt es patagónica por adopción. Participante del programa de intercambio docente, llegó a Gaiman en 2009, para pasar un año enseñando el idioma y volver a su Gales natal. Pero la vida trae sorpresas, y ella encontró en esta tierra lejana su amor, y junto a él formó su familia. Con su marido y su pequeño hijo vive en Gaiman, sigue dando clases de galés y participa activamente de todas las actividades de la comunidad chubutense.
Esta vez tuvo el honor de sentarse en el Sillón de los Poetas y recibir todos los atributos del que mereció su poema: la música de Billy Hughes y Héctor Ariel Mac Donald, la danza de las flores interpretadas por las niñas de Plant y Deffryn, el premio de la Provincia del Chubut, y los correspondientes obsequios de la Comisión y del Gorsedd y Wladfa. Como cada año, los espectadores y participantes se sintieron transportados un lejano rincón galés, más de 150 años atrás.
No es una mera ilusión, es un hecho. Ver desfilar a los integrantes del Círculo Bárdico con sus capas celestes, oír y realizar los pedidos de paz en idioma galés, al son de la trompeta, ver caballeros medievales enfundar sus espadas necesariamente nos traslada a otro tiempo y a otro espacio. Esa es la magia del Eisteddfod. O un poquito de ella.
Otro poquito está en el encuentro. Gran parte de las localidades de la provincia, algunas de otros puntos del país y hasta del lejano Gales tienen su representante en la cita: los coros de Gaiman, Seion de Esquel, la agrupación masculina de la Asociación San David de Trelew, y el Instituto Urdd de Gales, son habituales animadores en las categorías corales, y esta vez no fueron la excepción.
Como hace más de 8 siglos, allá por el año 1176 se realizaba el primer Eisteddfod en Gales, para celebrar la música y la poesía, el encuentro entre los pueblos, y compartirla vida. Como hace un siglo y medio, en la primera Navidad que pasaron en tierras argentinas los pioneros realizaron este festival por primera vez en el Valle del Río Chubut. Ahora, en el siglo XXI, los descendientes siguen reuniéndose para perpetuar ese sueño.
Reuniones en las que la emoción se adueña de todos los corazones, para brillar sobre el escenario, cantando, recitando o bailando. O el sentimiento inunda el salón, penetrando en cada uno de los espectadores, que vive un día y medio de extasiada contemplación.
¿Cómo no emocionarse ante la interpretación esplendida que realizó el coro mixto Raigue de la zamba “La Pomeña? Tan linda fue la versión de la obra de Cuchi Leguizamón que fueron merecedores del premio a la Excelencia Musical, la distinción especial que premia al mejor de todos los músicos participantes.
No hay nadie que no se haya emocionado alguna vez escuchando recitar a Nantlais Evans, que con sus 70 y tantos años siempre llega desde Bariloche a participar. Antaño sobre el escenario, con su voz potente y su memoria habilidosa recitaba poemas. Ahora que su memoria no lo acompaña elige estar desde otro lado, presentando alguna poesía de su autoría.
El baile es una de las tradiciones más bellas de cada cultura, y la danza galesa en particular se destaca por su variedad de estilos. Las hay de Corte y de Feria, cada una con sus características particulares. Las cortesanas son más estructuradas, mientras que las otras permiten más libertad en cuanto a la cantidad de parejas y variaciones coreográficas. Aunque todas tienen en común que son capaces de transmitir alegría y diversión a todos los presentes, desde sus coreografías, vestimentas y escenificaciones, amén de los bailarines.
El grupo de danzas tradicionales galesas Gwanwyn –Trelew– se encarga cada año de poner todo el color y la alegría del baile, junto a los otros eventuales participantes, como Tân Bach de Comodoro Rivadavia o la Escuela de Música de Gaiman. En este Eisteddfod 2014 el premio mayor fue para el elenco estable del grupo trelewense, que deslumbró a todos los asistentes con su brillante interpretación de Gwyl Ifanc.
Los que se llevaron todos los aplausos fueron, una vez más, los integrantes del Coro de Escuela de Música de Gaiman con sus varias presentaciones. El coro cumplió el pasado 14 de noviembre 25 años de trayectoria, y siempre se mantuvo en el primer nivel. Bajo la dirección de Marli Pugh de Villoria desde el comienzo, siempre se destacaron todas las agrupaciones que lo componen: masculina, femenina y mixta.
A pesar de que participaron mayoritariamente en las competencias en galés, relegando las canciones en castellano, fueron grandes animadores del canto coral. Se llevaron varios primeros puestos, y el reconocimiento más grande, el del público.
Así, entre cantos y danzas, poemas y actuaciones, transcurrió un día y medio en Trelew, y el Eisteddfod llegó a su fin. Los participantes y los presentes culminaron un fin de semana de encuentro, cultura y alegría. El último final de octubre se llevó el último Eisteddfod del 2014.

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